¡A tu locura extraviada!
Y descubro en tu páramo la ausencia del roble
Extraño aquellas sombras dibujándonos en el atardecer
El canto asustado de los pájaros atrapados por el devenir de la noche
Los besos arreciando su timidez en el crepúsculo
¿Dónde se refugian los abrazos que anidaban en los bailes rojos?
Balada, he llegado tarde, aún he llegado
Y este momento hacia ti me deriva, halos revolviéndose sobre la bella luna de Fobos
¡Quiéreme!
don dumas