Vísteme de ángel, ante los ojos de un difuminado serafín, alíviame del sofocante destino, de sus primeras sombras, llegando hasta tus alas sin tropiezo Después, rózame como figura de adamo, rescatado de un sepulcro de tierra roja Alíviame de todo origen, y el sentir ¡oh dios! sea solo regreso Nada me atormenta, ese desliz dulce, olor a polvo Tránsito de muerte Desde los inicios de la oscuridad hasta el regreso de la propia oscuridad Del céfalo, púrpura del camino imperceptible, déjate caer, llevo impregnado todos tus momentos bajo mi piel de Eva, con el plateado estupor de un ciborg hambriento Sincero, guardo amuletos paganos en un bolsillo de rosa extraviada y aún perfumada, impío deseo inundado de negros bosques Nada es temor Déjate caer como nube de rojo dardo, rozando los destinos de mis ramas vencidas, y aleja tu lluvia de mi vasta prisión hecha de ruido y sombras La verdad duerme enterrada, sus raíces odiando a la desconocida luz ¿Hay brillos entre los riegos de esta irrenunciable locura? Sarcasmos, de mi boca, recóndita boca, surgen pulsiones como reflejos de un extenso cuasar Colápsame
don dumas
No hay comentarios:
Publicar un comentario